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Carta abierta de la APPU al Presidente de la UPR, DR. Jorge Haddock:

Recomendamos que la toma de decisiones y acciones estén guiadas por los siguientes principios


15 de marzo de 2020


Estimado Señor Presidente: La Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios, APPU, reconoce la amenaza extraordinaria que representa la pandemia actual, y respalda su declaración de un receso académico, así como los preparativos para continuar el semestre sin requerir la presencia de docentes y estudiantes en los salones de clase. Entendemos que tal acción drástica ha sido necesaria, y que probablemente lo será por más tiempo que el receso académico de una semana. Le recomendamos los siguientes principios para guiarlo en el complejo y difícil proceso de toma de decisiones que usted, y el resto de la administración universitaria, enfrentará en las próximas semanas: Compasión: Nuestro país, nuestra universidad, y nuestra gente no ha estado preparada para una pandemia. En las próximas semanas, es previsible que cientos y miles de personas estén enfermas, en cuarentena, o cuidando personas enfermas. Quienes laboran en hospitales y laboratorios clínicos estarán trabajando bajo una presión terrible, y enfrentando peligro mortal. El alto en actividad económica privará a muchas personas de su sustento económico, y a muchas de ellas podría faltarle pronto el alimento; la salud mental de todo el país, y particularmente de quienes tengan situaciones más severas, estará bajo enormes presiones. Flexibilidad: Ante la falta de recursos, nuestras respuestas necesariamente serán improvisadas. Las mejores soluciones a los retos que enfrentamos tal vez las descubramos sobre la marcha, y las recetas son de dudosa utilidad en este tipo de circunstancias. La libertad de cátedra, elemento fundamental del quehacer académico, es también una fortaleza de nuestra institución en tiempos inciertos. Integridad: Somos la institución en la que más personas confían en nuestro país. Ha tomado décadas construir nuestra reputación de excelencia y confiabilidad, y en medio de la crisis, debemos procurar seguir siendo un baluarte de estabilidad para las comunidades al interior y exterior de la UPR que dependen de ella. Particularmente, en esta situación excepcional es importante mantener la distinción entre educación con tecnologías de información y comunicación, y educación en línea; lo primero es una necesidad impuesta por las circunstancias del momento actual; lo segundo requiere mucho más que lo que va a poder hacerse en la mayoría de nuestros cursos en lo que queda de esta secuencia curricular. De ahí, le hacemos las siguientes recomendaciones concretas:


1. Reconociendo que no todo el estudiantado (ni todo el cuerpo docente) tiene acceso confiable al internet con la velocidad que a veces requiere la educación a distancia, y que muchos de los objetivos instruccionales de nuestros cursos presenciales no podrán alcanzarse sin el contacto presencial, recomendamos reconocer que el semestre en curso tendrá que concluirse bajo condiciones adversas, y que en muchos casos distará bastante de lo que requieren los cursos. Las agencias acreditadoras, incluyendo la MSCHE, ya han reconocido esto en todas sus instituciones participantes, incluyendo a Puerto Rico. Le recomendamos encarecidamente que, ante esta realidad, la ejecutoria estudiantil en todos los cursos presenciales se califique como “Aprobado/No Aprobado”. Esto quitará presión sobre estudiantes y docentes que pronto pueden estar enfrentando situaciones de vida o muerte, y evitará toda una serie de problemas que podrían surgir de calificaciones asignadas bajo condiciones caóticas.


2. NO RECOMENDAMOS EXTENDER EL RECESO ACADÉMICO más allá del 23 de marzo. La modalidad en linea, dentro de este carácter de exepcionalidad, nos debe permitir continuar con las tareas docentes hasta tanto podamos reestablecer la rutina presencial.  Los contratos y nombramientos de nuestros colegas sin plaza los han obligado ya, en varias ocasiones recientes, a trabajar sin paga luego de recibir su último pago; esto también puede afectar a gran parte del estudiantado, No puede saberse cuánto tiempo durará la crisis de la pandemia, pero es probable que intentar “salvar el semestre” bajo condiciones que se aproximen a una “normalidad” sea un intento vano y sumamente contra-producente, sobre todo para las personas más vulnerables.

EVITAR LAS IMPOSICIONES a estudiantes y docentes, a menos que sean claramente justificadas como medidas salubristas. En los pasados días los docentes hemos recibido convocatorias a reuniones de facultad presenciales, tablas extensas que se nos ordena a completar, cartas circulares que amenazan con no renovar los contratos de docentes que no hayan completado módulos de preparación de cursos en línea, y requerimientos de usar una u otra plataforma electrónica para evidenciar el cumplimiento con alegados requisitos de acreditación.  Esto NO es lo que necesita nuestra Universidad en este momento.


3. OFRECER MÁS OPCIONES para estudiantes y docentes cumplir con nuestras responsabilidades académicas, claramente es necesario. Ante esta crisis, como en todas, florecerá la creatividad, y debe fomentarse, ofreciendo talleres en línea –voluntarios—y permitiendo que las ideas y los recursos se compartan horizontalmente, entre docentes. Así se liberará la energía intelectual, que después podrá canalizarse en políticas nuevas.


4.En el mejor caso, este tiempo excepcional podrá servir de laboratorio para innovaciones educativas, y multiplicar nuestro caudal de experiencias y recursos para la educación a distancia, que todos reconocemos como un aspecto importante de la educación en este siglo. La APPU le reitera nuestra disposición para colaborar en este difícil tiempo que enfrentamos, y esperamos que cuente con nuestro insumo durante, y después de la crisis. Cordialmente, Ángel Rodríguez Rivera Presidente Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios 15 marzo 2020

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